Foto del Faro de n'Ensiola ubicado en Cabrera | Foto del Far de n'Ensiola situat a Cabrera| Photography of the n'Ensiola lighthouse located in Cabrera
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Los combustibles y la evolución tecnológica

ACEITE DE OLIVA

Aunque en la antigüedad se iluminaran los faros mediante hogueras de leña o carbón, el propio faro de Portopí ya en el siglo XIV tenía en la parte superior de la torre una linterna con cristales y montantes de madera para proteger una luz producida por doce lamparillas de aceite (aumentadas a diecisiete en el s. XV). De igual manera, los faros españoles construidos a mediados del siglo XIX utilizaron aceite de oliva, por ser ésta una materia prima abundante en el país. En otros lugares lo hicieron mediante aceite de semillas de colza (Francia) o aceite de cachalote (Inglaterra).

Durante años el aceite se transportó a muchos de los faros en embarcaciones, incluso a aquellos como Cap Blanc o Cap Salines, que no estaban en islotes. Posteriormente esta forma de suministro quedó relegada sólo a los faros más aislados.

PARAFINA DE ESCOCIA

En las Baleares los cambios en el uso del combustible llegaban con algo de retraso respecto al norte de España. Así, el paso del aceite de oliva a la parafina de Escocia se hizo a finales de 1883 mientras que en Cabo Mayor (Santander) ya se había implantado en 1877. Aunque pueda parecer contradictorio, el uso de este material importado abarataba el coste en el alumbrado marítimo en un 30%, debido al menor consumo realizado.

Los problemas originales consistentes en frecuentes explosiones de las lámparas y emisión de mal olor, ocasionados ambos por una combustión un tanto defectuosa, quedaron completamente subsanados gracias al empleo de los mecheros Doty, llamados así en honor a su inventor, un capitán de navío norteamericano, quien los había ideado en 1868.

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PETRÓLEO

En 1901 se introduce el petróleo en la mayoría de los faros del archipiélago y como consecuencia se implantan poco a poco las lámparas de incandescencia, que ya no utilizaban mechas sino capillos de seda embadurnados con colodión (nitrocelulosa que mejoraba las prestaciones del capillo).

El sistema más empleado en los faros de las Baleares fue el de la casa inglesa Chance Brothers, de Birmingham. Estas lámparas se clasificaban según el diámetro del capillo utilizado en tres categorías: de 85 mm, 55 mm y 35 mm.

El primero en utilizarlas fue el faro de Llebeig, en 1910. Este sistema de alumbrado utilizaba dos depósitos, uno para el petróleo y el otro con aire a una determinada presión para impulsar el combustible hasta la lámpara. Su consumo era mucho mayor que el necesitado por los quemadores con mechas, pero el alcance conseguido era también superior.

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GAS ACETILENO

En 1912 el inventor sueco Gustav Dalen ganó el premio Nobel de Física “por la combinación entre reguladores automáticos y acumuladores de gas que podían ser empleados en la iluminación de faros y boyas náuticas”. Gracias a estos nuevos dispositivos comenzó el automatismo de las señales marítimas y como consecuencia de ello, aquellos torreros y sus familias que se veían obligados a vivir en pequeños islotes con un aislamiento extremo, pudieron abandonar progresivamente esos destinos para ocupar plazas con mejores condiciones de vida.

Dalen creó la casa AGA, que tomó el relevo a las francesas Sautter, Lepaute o BBT (Barbier, Benard & Turenne) en el suministro de sistemas óptico-giratorios para el alumbrado marítimo. A partir de este momento, la automatización en el encendido y apagado de los faros constituyó uno de los objetivos prioritarios de las administraciones encargadas. La pieza clave para conseguir dicha automatización fue la válvula solar.

Las primeras señales marítimas automáticas con gas acetileno del archipiélago fueron las del Dau Gross de Ibiza y las boyas del puerto de Maó, instaladas todas ellas en 1917.  En Baleares los últimos sistemas de alumbrado con este sistema fueron retirados en 1995.

ELECTRICIDAD

Después de que en 1888 se inaugurara el primer faro eléctrico español, concretamente el de Cabo Villano (Galicia), esta fuente de energía fue ocupando progresivamente mayor relevancia en las señales marítimas.

En nuestras islas, los primeros faros eléctricos fueron los del Botafoc en el Puerto de Ibiza, de la Creu y del Cap Gros en el Puerto de Sóller, Ciutadella y Maó en Menorca, así como Portopí y La Riba en el puerto de Palma, todos ellos electrificados en 1918.

A partir de esta fecha, tarde o temprano todas las señales marítimas han adoptado de una u otra forma el uso de la electricidad. Las novedades surgidas con la electrificación de los faros, consistieron al comienzo en la implantación de lámparas eléctricas de filamentos, automatismos para el cambio de lámparas, grupos electrógenos como suministro alternativo de energía y relojes orbitales para el encendido y apagado automático del faro. Pero una gran cantidad de señales hicieron el paso directo del acetileno a la tecnología fotovoltaica, con la utilización de paneles solares como generadores de energía eléctrica.

TELECONTROL

Ya a finales de los ochenta y sobre todo en la década de los 90, la electricidad dió paso a la electrónica y ésta finalmente a la informática. Es así cómo en lo que llevamos de siglo XXI, las señales marítimas más relevantes controladas por la Autoridad Portuaria de Baleares, han pasado a estar integradas en la red de señales vigiladas bajo control remoto.

Con este sistema los faros pueden estar bajo vigilancia continua a través de sistemas informáticos que establecen una comunicación con el centro de telecontrol mediante radio-modem, telefonía móvil o telefonía convencional. Además, esta tecnología permite enviar telecomandos al faro para darle órdenes de encendido, apagado, chequeo del sistema… etc.

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